COLABORADORES

Jeffrey Schulze, CFA
Head of Economic and Market Strategy

Josh Jamner, CFA
Senior Investment Strategy Analyst
Puntos clave
- Aunque en marzo los mercados registraron caídas por motivos geopolíticos, estas resultaron una vez más una buena oportunidad para invertir capital, ya que el S&P 500 recuperó su máximo histórico en cuestión de semanas.
- La señal general del gráfico de riesgo de recesión en EE. UU. de ClearBridge sigue en verde. El indicador de permisos de construcción de viviendas está nuevamente disponible, tras una interrupción provocada por el cierre de la actividad administrativa federal y ha mejorado, pasando a verde.
- Seguimos creyendo que los efectos económicos del conflicto en Oriente Medio son controlables y los retrocesos adicionales probablemente supondrán oportunidades de compra; preferimos razonablemente las revisiones positivas de beneficios y las valoraciones menos exigentes de las acciones fuera de EE. UU.
Una recuperación «a todo gas»
Las acciones estadounidenses se han recuperado con fuerza hasta alcanzar máximos históricos, subiendo un 13,6 % desde sus mínimos registrados a finales de marzo. El 10,4 % del rally se concentró en abril, que fue el mejor mes para el mercado desde 2020, con la duodécima mayor subida mensual en más de 75 años. Aunque en marzo los mercados registraron caídas por motivos geopolíticos, estas resultaron una vez más una buena oportunidad para utilizar capital. Una razón fundamental por la que seguimos confiando en que los mercados pueden superar el «muro de la preocupación» es la señal verde global que emite el gráfico de riesgo de recesión en EE. UU. de ClearBridge.
Nos complace volver a ver los Permisos de construcción de vivienda, el último indicador del gráfico que no estaba disponible debido a los retrasos en los datos provocados por el cierre de la actividad administrativa federal. Los nuevos datos muestran que los permisos de construcción se han estabilizado y el indicador ha pasado de amarillo a verde desde que se interrumpieron los datos (gráfico 1).
El rally del mercado en abril fue a todo gas, igual que los viajes del equipo de AOR de las últimas semanas que nos han llevado por todo Estados Unidos y a cinco países en dos continentes. Nos reunimos con inversores muy diversos y la gran mayoría de nuestras conversaciones giraron en torno a cinco preguntas clave. Consideramos que sería útil exponer de forma concisa lo que pensamos sobre estas cuestiones.
1. ¿Hasta qué punto deberíamos preocuparnos por el mercado laboral?
El mercado laboral ha alternado entre datos positivos y negativos durante los últimos 11 meses, con una creación neta de empleo ligeramente positiva en conjunto. En general, el mercado laboral se ha moderado en los últimos años, debido principalmente a los efectos negativos de los cambios en la política migratoria y al envejecimiento demográfico. Todavía no parece que la inteligencia artificial (IA) esté provocando despidos a gran escala, aunque hay algunos ámbitos en los que se está contratando menos.
Tenemos esperanzas, ya que las solicitudes iniciales de prestación por desempleo, nuestro canario en la mina económico, registraron su dato más bajo desde 1969 y hay otros indicios recientes de estabilización del mercado laboral. De cara al futuro, seguimos atentos a la pérdida de empleos provocada por la IA, pero también nos fijamos en la creación de nuevos puestos de trabajo gracias a esta, por la aparición de nuevos empleos hasta ahora inimaginable gracias a este avance tecnológico.
Gráfico 1: Gráfico de riesgo de recesión en EE. UU.

Datos a 30 de abril de 2026. Fuente: ClearBridge Investments.
2. ¿Cómo podría actuar la Fed con Kevin Warsh al mando?
Es importante recordar que las decisiones de política monetaria se toman por mayoría entre los 12 miembros con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), y no solo por el presidente de la Fed. Aunque Kevin Warsh ha hecho pública su preferencia por bajar los tipos de interés, sus opiniones no parecen coincidir con las del resto del FOMC ahora mismo. La reunión del FOMC celebrada a finales de abril no supuso ningún cambio en los tipos de interés, pero hubo cuatro votos en contra, el mayor número desde 1992, tres de los cuatro se opusieron a «incluir de momento en el comunicado una tendencia a la relajación». Los riesgos de subida de la inflación resultantes del encarecimiento de la energía harán probablemente que los miembros del FOMC sean prudentes a la hora de bajar los tipos de interés hasta que la situación del conflicto en Oriente Medio esté más clara.
3. Oriente Medio sigue siendo frágil a pesar del alto el fuego y los mercados han vuelto a máximos históricos. ¿Están precipitándose las acciones?
El rally bursátil parece ser vulnerable a una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio, especialmente si la interrupción del comercio en el estrecho de Ormuz se prolonga más allá de lo previsto actualmente (es decir, una reapertura a mediados de año). Dado que la mayor parte del rally de abril se produjo en momentos de distensión en Oriente Medio, el riesgo de un cuello de botella prolongado en el suministro nos parece real.
Seguimos considerando que los efectos económicos deberían seguir siendo controlables y no provocar una desaceleración económica significativa: en nuestra opinión, cualquier nuevo retroceso probablemente supondrá una oportunidad de compra. Al mismo tiempo, no creemos que los inversores deban alarmarse por el hecho de que los mercados hayan vuelto a marcar máximos históricos. En contra de lo que podría parecer, nuestro análisis muestra que, en el pasado, invertir cuando los mercados se encuentran en máximos históricos ha dado mejores resultados que asignar capital cuando el índice de referencia está por debajo de su máximo.
Gráfico 2: No teman a los máximos históricos

Datos desde septiembre de 1989 hasta el 30 de abril de 2026. Fuentes: S&P Global, Macrobond.
4. ¿Hasta qué punto preocupan las elevadas valoraciones y las altas expectativas de beneficios?
Las valoraciones están en niveles altos: el S&P 500 Index ha vuelto a situarse por encima de 20 veces el ratio precio-beneficio (PER) a futuro (próximos 12 meses). Sin embargo, las acciones estadounidenses vienen cotizando con múltiplos elevados desde la pandemia, con el índice de referencia por encima de 20 veces la mayor parte del tiempo (63 %) desde que superó ese umbral por primera vez en abril de 2020. Cabe destacar que las elevadas valoraciones no han sido un obstáculo para la rentabilidad: el S&P 500 ha subido un 147,5 % en los últimos seis años, lo que supone un 16,3 % anualizado, cifra que duplica aproximadamente la media a largo plazo.
Esa fortaleza se ha sustentado en parte en los excelentes beneficios: las expectativas de beneficios para los próximos 12 meses han aumentado un 137 % de forma acumulada en los últimos seis años. A primera vista, las previsiones de consenso de los analistas sobre un crecimiento de beneficios algo por arriba o por abajo del 15 % pueden parecer altas. Sin embargo, estas expectativas han ido aumentando de forma constante, rompiendo la tendencia histórica y proporcionando un apoyo fundamental al rally del mercado. Los sectores de tecnologías de la información, energía y materiales muestran una fortaleza notable. Ahora que más de dos tercios de las empresas (por capitalización bursátil) han presentado ya resultados del primer trimestre esta temporada, los resultados publicados hasta la fecha han sido excelentes: muy sólidos y con sorpresas positivas en distintos sectores. Por tanto, el año ha empezado con muy buen pie.
Gráfico 3: Revisiones resilientes del BPA

* La Trayectoria típica es 2012-2017, 2019 y 2022-2024; 2018 está excluido debido a la distorsión de la TCJA (Tax Cuts and Jobs Act); 2020-2021 está excluido debido a la distorsión de la pandemia de covid-19; Cambio porcentual en las expectativas de BPA en dólares. Datos a 30 de abril de 2026. Fuentes: FactSet, S&P.
5. ¿Qué oportunidades observan actualmente en el mercado?
Seguimos considerando que las acciones no estadounidenses suponen una oportunidad atractiva en comparación con las acciones nacionales. Los mercados emergentes resultan especialmente atractivos, a pesar de su reciente fortaleza, alentados por las importantes revisiones de las expectativas de beneficios, que impulsan su rentabilidad y sustentan unas perspectivas fundamentales constructivas. Además, las valoraciones siguen siendo menos excesivas que en Estados Unidos y, aunque algunas economías de los mercados emergentes son grandes importadoras de petróleo, el dicho de que «la bolsa no es la economía» resulta aún más cierto en el caso de muchos de estos países. Las acciones de los mercados desarrollados fuera de EE. UU. también deberían beneficiarse de unas revisiones positivas de los beneficios y las valoraciones atractivas, aunque en menor medida.
Gráfico 4: Las revisiones de los beneficios favorecen a los mercados emergentes

Japón está representado por el MSCI Japan Index; Europa, por el MSCI Europe Index; los mercados emergentes, por el MSCI Emerging Markets Index; y Estados Unidos, por el MSCI USA. Datos a 30 de abril de 2026. Fuentes: FactSet, MSCI.
En resumen, los mercados han vuelto rápidamente a registrar nuevos máximos, aunque el contexto subyacente sigue siendo favorable: el gráfico de riesgo de recesión en EE. UU. de ClearBridge continúa en verde, el mercado laboral sigue estabilizándose y creemos que las repercusiones económicas derivadas de las tensiones en Oriente Medio seguirán siendo controlables. Las elevadas valoraciones justifican actuar de forma selectiva, pero, si nos atenemos a la historia, los inversores no deben rehuir los nuevos máximos, sobre todo cuando las previsiones de beneficios siguen siendo sólidas. Mantendríamos la disciplina, aprovechando la volatilidad como oportunidad para invertir capital, a la vez que apostando ligeramente por las revisiones al alza de los beneficios y las valoraciones más razonables que ofrecen las acciones no estadounidenses.
DEFINICIONES
El gráfico de riesgo de recesión de ClearBridge consiste en un grupo de 12 indicadores empleados para analizar la salud de la economía estadounidense y la probabilidad de que se produzca una contracción.
El S&P 500 Index es un índice no gestionado de 500 valores que generalmente representa el rendimiento de las mayores empresas de los Estados Unidos.
El MSCI Europe Index recoge una muestra de valores de gran y mediana capitalización de los mercados desarrollados de Europa.
El MSCI Emerging Markets Index recoge la representación de las empresas de mediana y gran capitalización en 23 países de mercados emergentes. Con 835 componentes, el índice cubre aproximadamente el 85 % de la capitalización bursátil ajustada al free float de cada país.
El MSCI Japan Index ha sido diseñado para medir la rentabilidad de los segmentos de gran y mediana capitalización del mercado japonés.
El MSCI USA Index está diseñado para medir el rendimiento de los segmentos de gran capitalización y mediana capitalización del mercado estadounidense.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones implican riesgos, incluyendo la posible pérdida del capital. El desempeño pasado no es garantía de resultados en el futuro. Recuerde que un inversor no invertir directamente en un índice. Los retornos de los índices no administrados no reflejan comisiones, gastos ni cargos por ventas.
Las acciones están sujetas a la fluctuación de precios y a la posible pérdida de capital. Las compañías de gran capitalización pueden perder el favor de los inversores en función de las condiciones económicas y del mercado. Las acciones de compañías de pequeña y mediana capitalización entrañan mayores riesgos y volatilidad que las de gran capitalización.
Las materias primas y las monedas entrañan un riesgo mayor que incluye condiciones de mercado, políticas, normativas y naturales, y pueden no ser adecuadas para todos los inversores.
Los Bonos del Tesoro de EE. UU. son obligaciones de deuda directa emitidas y respaldadas por la "plena fe y crédito" del gobierno de EE.UU.. El gobierno de EE. UU. garantiza los pagos de capital e intereses de los bonos del Tesoro de EE. UU. cuando los valores se mantienen hasta su vencimiento. A diferencia de los títulos del Tesoro de EE. UU., los títulos de deuda emitidos por las agencias e instrumentos federales e inversiones relacionadas pueden o no estar respaldados por la plena fe y el crédito del gobierno de EE. UU. Incluso cuando el gobierno de EE. UU. garantiza el pago del principal y los intereses de los títulos, esta garantía no se aplica a las pérdidas resultantes de las caídas del valor de mercado de estos títulos.
