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Todos hemos oído hablar ya de lo que ha sucedido con Estados Unidos y Venezuela.

Así que hoy quiero centrarme en cosas que quizás ustedes no lean en los periódicos. En primer lugar, desde el punto de vista de la inversión, ¿qué deberían tener en cuenta los inversores?

Economía

En su informe más reciente sobre las Perspectivas de la economía mundial de fecha de septiembre de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó el producto interno bruto (PIB) de Venezuela en alrededor de 82 000 millones de dólares estadounidenses. Si se ajusta a los movimientos cambiarios, en la actualidad ronda los 60 000 millones de dólares. Equivale más o menos al de Camerún, Birmania y Túnez. Como inversores, creemos que los aspectos más importantes que deben tenerse en cuenta con respecto a Venezuela son la deuda, las materias primas y la geopolítica.

Deuda

Creemos que la deuda asciende a unos 150 000 millones de dólares,1 de los cuales 100 000 millones corresponden a deuda soberana de PDVSA (la compañía petrolera estatal) y la República de Venezuela. Según estimaciones, 43 000 millones de dólares de esta cantidad corresponden a intereses vencidos, lo que significa que se trata de intereses que siguen aumentando por los bonos impagados. En cualquier negociación futura sobre financiación, estos intereses pendientes son sumamente importantes y siguen aumentando día tras día.

¿Quién es el propietario de esa deuda? Sabemos que los prestamistas multilaterales poseen unos 4000 millones de dólares, repartidos casi a partes iguales entre el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y el2 Banco Interamericano de Desarrollo.3 Creemos que China podría poseer unos 15 000 millones de dólares.4 Y Conoco Phillips, la petrolera estadounidense, tiene alrededor de 10 000 millones de dólares.5 En septiembre de 2025, un juez de Estados Unidos declaró válidos los bonos de Citgo y el arbitraje para subastar 19 000 millones de dólares de esa deuda está en marcha. Las probabilidades de éxito de la negociación de deuda pendiente dependerán en buena medida de la voluntad de China de cooperar. (Por las recientes renegociaciones en África y Asia, sabemos que Pekín prefiere negociar directamente con el emisor soberano, pasando por alto a otros demandantes).

Si los inversores en renta fija creen que la gobernanza del país está cambiando y que eso supone una oportunidad, es probable que muchos de ellos piensen inmediatamente en el petróleo.

La siguiente pregunta entonces es: ¿cuánta inversión en el sector petrolero se necesita para que los inversores en bonos quieran volver? Por tanto, echemos un vistazo al petróleo. Existen estimaciones de amplio consenso que elevan a 303 000 millones el número de barriles de petróleo en el subsuelo.6 El año pasado, la producción rondó los 900 000 barriles por día. Venezuela registró su pico de producción en 1997, cuando se alcanzaron 3,45 millones de barriles al día.7 Por lo que estas cifras les dan una idea de cuánto ha caído la producción. En la actualidad, Estados Unidos importa unos 100 000 barriles diarios de crudo de Venezuela,8 en virtud de un acuerdo de producción con la compañía estadounidense Chevron. En teoría, Chevron ha declarado abiertamente que la compañía podría aumentar la producción a 250 000 barriles por día, pero se necesitarán importantes inversiones en el país para que la producción alcance la cifra de 1,3 o 1,4 millones de barriles diarios en el plazo de dos años. Ahora, contextualicemos para darles una idea de lo que esto supone: el mercado mundial total ronda los 100 millones de barriles diarios. La producción venezolana actual supone menos del 1 % de ese mercado. Pase lo que pase, incluso si se duplica hasta el 2 % del mercado, no es probable que esto mueva el precio del petróleo a corto plazo. Y no se olviden de que Estados Unidos es el mayor productor de petróleo mundial en la actualidad, con unos 13,5 millones de barriles por día (mbpd).

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta: Venezuela es la historia del colapso de la producción de petróleo muy pesado, con unas infraestructuras que se han degradado desde 1998, cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia. ¿Qué significa esto? El petróleo venezolano tiene una API de 8° a 16° (la medida del Instituto Americano del Petróleo de la densidad o gravedad específica del petróleo crudo). Por tanto, se trata de petróleo pesado, básicamente viscoso, como el alquitrán, y hay que calentarlo para que sea más fluido. Eso encarece su refinado y solo un número limitado de refinerías en todo el mundo son lo suficientemente complejas como para poder procesar este tipo de petróleo. La mayoría están en Estados Unidos (6), porque históricamente consumían petróleo pesado de Venezuela (antes de 1998), así como en Canadá y México. Pero desde el punto de vista del inversor, la conclusión clave es que el petróleo venezolano se vende normalmente con descuento y difícilmente supera los 45 dólares por barril, independientemente del precio de mercado. El petróleo saudí, por ejemplo, oscila entre 32° y 34° API y normalmente cotiza a entre 65 y 72 dólares por barril.

Geopolítica

La principal sorpresa tiene que ver con la gobernanza. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela en el régimen de Maduro, sigue al mando y Estados Unidos descarta expresamente la posibilidad de colaborar con la oposición a corto plazo y de que se celebren elecciones en breve plazo.

Esto supone una sorpresa por un par de razones: en primer lugar, los observadores mundiales creen en general que la oposición ganó las últimas elecciones en julio de 2024. Por tanto, parece extraño sugerir (excepto entre las personas del régimen) que la oposición no cuenta con apoyos. En segundo lugar, la Constitución venezolana establece que, si el presidente está claramente incapacitado o ausente o fallece en los cuatro primeros años de su mandato de seis años, deben celebrarse nuevas elecciones en los siguientes 30 días.9 Así las cosas, vamos a ver cómo evoluciona toda esta situación, pero hay que suponer que a Washington D. C. le va a resultar más fácil influir en este régimen (actual) que en una oposición democrática que ha ganado unas elecciones y cree que tiene el mandato popular.

La interpretación benévola es que es realista tener en cuenta las dificultades del cambio de régimen cuando hay un gran número de actores armados en el país y leales al régimen que no quieren ir a prisión.

La Guardia Revolucionaria de Irán mantiene una larga relación con el régimen de Caracas y ha construido centros para la fabricación de drones en el país. Si lo piensan de esta manera, las fábricas que producen drones iraníes están a solo 2400 kilómetros de Miami. La Guardia Revolucionaria de Irán también suministra a Venezuela lanchas patrulleras rápidas dotadas de misiles antibuques. Junto con la Guardia Revolucionaria de Irán, Hezbolá también participa sobre el terreno en acciones muy diversas. Así es como Irán ha desarrollado una base de operaciones avanzada en el Caribe, con una capacidad de proyección de energía incómodamente cerca de Estados Unidos.

Rusia mantiene relaciones desde hace muchos años con Venezuela y Cuba, junto con otros estados centroamericanos. Venezuela y Rusia han firmado tratados bilaterales de cooperación en materia de defensa y mecanismos para ampliar los lazos militares y políticos, aunque los detalles no se conocen.10 En la actualidad, se estima que unos 120 asesores militares rusos podrían11 estar en el ejército venezolano, posiblemente desplegando sistemas integrados de defensa aérea rusos y cazas Sukhoi Su-30, con misiles antibuques lanzados desde el aire por Rusia. Los rusos lo llamaron «Grupo de Trabajo del Ecuador».12 Resulta simbólico que el líder actual que se turnó para dirigir esa operación sea un general llamado Oleg Makarievich, que dirigió la operación para destruir la presa de Kajovka en Ucrania. El despliegue de este alto general en Venezuela demuestra que Rusia lo considera un escenario de importancia estratégica en el patio trasero de EE. UU.

Por otra parte, existen pruebas de que la guerrilla colombiana (el ELN y elementos de las FARC que se negaron a deponer las armas en 2017) está participando en el tráfico de drogas, la minería y el contrabando de armas.

Minerales críticos

Una de las principales prioridades del Pentágono son los minerales críticos, puesto que China tiene el control total de los propios minerales o de su refinado y producción, y Estados Unidos depende desesperadamente de las importaciones. La denominada Ley One Big Beautiful Bill de 2025 asigna expresamente 7500 millones de dólares13 al suministro de minerales críticos. Venezuela tiene abundantes minerales, incluidos minerales críticos. Y curiosamente, ante la ausencia de operadores occidentales debido a las sanciones, las empresas chinas han tomado el control operativo efectivo de la producción minera. El Gobierno venezolano invitó a estas empresas en 2016 a14 desarrollar el llamado Arco Minero del Orinoco (AMO). Las empresas chinas compran en origen, porque tienen dinero para invertir en la producción. Dirigen la producción de diferentes minerales y luego los llevan a Colombia para refinarlos, mezclándolos con minerales colombianos y brasileños. Como resultado, el origen de estos minerales no está claro y se venden en el mercado abierto. Uno de los objetivos declarados expresamente15 de la Administración estadounidense es excluir a los competidores no hemisféricos del acceso a los recursos del hemisferio occidental, ya que podría perjudicar estratégicamente a EE. UU. en el futuro.

El año que viene va a ser clave para Venezuela y la región. Los inversores estarán atentos.



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