Volver al contenido

Estamos vigilando atentamente las consecuencias que podría tener en los mercados financieros mundiales el brote de una nueva cepa del coronavirus en China y en otras partes del mundo. Por el momento, ya hemos observado una importante repercusión en varios activos de riesgo. Esto nos recuerda que en cualquier momento puede producirse un acontecimiento inesperado y que la diversificación de la cartera es fundamental cuando los mercados están valorados hasta el extremo.

Lo que sabemos en este momento es que el coronavirus parece ser menos letal (un 4 % de mortalidad según la Organización Mundial de la Salud [OMS]) que el SARS (síndrome respiratorio agudo grave) en 2003 (11 %), pero todavía se están registrando los primeros casos y no se sabe qué nivel de gravedad podrá alcanzarse. La OMS no considera que este brote represente una emergencia de salud pública de importancia internacional en este momento, pero sigue supervisando la situación. Por ahora, parece menos probable que el virus se convierta en una pandemia mundial como lo fue el SARS en 2003.

Para combatir el creciente número de casos, China ha prohibido los viajes en Wuhan, la ciudad de 11 millones de habitantes donde se originó el brote epidémico. En otras ciudades se han implantado medidas similares. Se han cancelado muchos actos públicos. Sin embargo, el brote del coronavirus apareció durante el Año Nuevo Lunar, un momento en que los desplazamientos y las reuniones públicas están en pleno apogeo, así como un punto álgido del año para la actividad económica. Estas circunstancias favorecen tanto la repercusión humana como las perturbaciones económicas, igual que sucedió con el brote del SARS, que también alcanzó su punto máximo durante el Año Nuevo Lunar en 2003.

Desde una perspectiva macroeconómica, es probable que los sectores de consumo y viajes de China sean los más afectados por el brote del virus, y es posible que la economía mundial perciba los efectos secundarios a través de la perturbación de la cadena de suministro y del comercio. Hemos vivido y supervisado acontecimientos de este tipo en el pasado, como el SARS en 2003 y la gripe porcina en 2009. El peligro real reside en que un virus presente tasas de transmisión y de mortalidad elevadas, algo que el actual coronavirus no ha alcanzado por el momento, según la OMS.

Sin embargo, la situación actual sigue siendo fluida y es posible que empeore a corto plazo. Si bien las consecuencias humanas y económicas de un brote epidémico pueden ser graves a corto plazo, los efectos suelen durar poco. No obstante, los efectos desencadenantes que puede tener sobre varias clases de activos sobrevaloradas pueden ser importantes.

En general, seguimos observando un nivel elevado de riesgos a nivel mundial y hemos posicionado nuestras estrategias para que no estén correlacionadas con las clases de activos sobrevaloradas que parecen vulnerables a un nivel elevado de riesgos indeseados. Los acontecimientos que se produjeron a principios de 2020 ya han mostrado los posibles focos de tensión en todo el mundo, entre otros, el aumento de las tensiones en Irán y Oriente Medio. Creemos que los inversores deben concentrarse en construir carteras que puedan no estar correlacionadas con los riesgos del mercado general.



INFORMACIÓN LEGAL IMPORTANTE

Estos materiales reflejan el análisis y las opiniones de los autores en las fechas de publicación indicadas, y pueden diferir de las opiniones de otros gestores de carteras, equipos de inversión o plataformas de Franklin Templeton Investments. Su finalidad es satisfacer el interés general únicamente, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico ni tributario.

Los enlaces pueden llevarle a páginas web o medios de terceros directamente o a través de nuevas ventanas del navegador. Le instamos a examinar las políticas de privacidad, seguridad, condiciones de uso y otras aplicables de cada página que visite. Las páginas web, software y materiales de terceros las utiliza usted bajo su propia responsabilidad. Franklin Templeton Investments (FTI) no controla ni asume, avala o acepta responsabilidad por el contenido, herramientas, productos o servicios (incluido cualquier software, enlaces, publicidad, opiniones o comentarios) disponibles en sitios web o software de terceros o a través de ellos.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son las opiniones personales expresadas por el gestor de inversiones y su finalidad es meramente informativa y de interés general, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico o tributario. La información facilitada en este material se suministra a la fecha de su publicación y puede cambiar sin aviso previo y no es un análisis completo de cada hecho material en relación con cualquier país, mercado regional o inversión. El uso de la información contenida en cualquier publicación de este sitio queda a la entera discreción del lector.

CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas comerciales propiedad de CFA Institute.