Volver al contenido

La reunión de cuatro horas celebrada en San Francisco el 15 de noviembre entre el presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Joe Biden, que consistió en una comida de trabajo y un paseo por los terrenos de la finca, pareció un ejercicio de acercamiento. El objetivo era recalibrar la relación en los ámbitos económico y climático, con posibles extensiones a cuestiones de seguridad. La reunión, aunque era mucho lo que estaba en juego, tenía unas expectativas deliberadamente modestas. El consiguiente compromiso de diálogo y las afirmaciones de respeto mutuo han tranquilizado a los inversores, lo que ha disipado la importante incertidumbre geopolítica de este año.

Aunque el objetivo común era reducir la tensión, ambos países tenían objetivos más amplios. El presidente Biden buscó la voluntad de reanudar las comunicaciones a nivel militar, que China suspendió previamente tras la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, la expresidenta de la Cámara de Representantes estadounidense. Se observaron avances en ámbitos como el cambio climático y el control del fentanilo. China pidió garantías contra la desvinculación económica. En cuanto a Taiwán, el mensaje fue que EE. UU. debía mantener su compromiso de no apoyar su independencia. Las cuestiones comerciales, sin embargo, quedaron sin resolver por el delicado panorama político en EE. UU. y la inminente posibilidad de que Donald Trump se convierta en el candidato presidencial republicano en 2024.

La relajación de las tensiones, aunque haya sido débil, es un alivio para los inversores, ya que significa un menor deseo de confrontación por ambas partes. Según nuestro punto de vista, las principales conclusiones son la concentración en los temas acordados, la mejora de los lazos diplomáticos con posibles fluctuaciones en torno a las próximas elecciones en EE. UU. y Taiwán, y la probabilidad de que se celebren más conversaciones para aliviar las tensiones entre China y Taiwán. Algunos sectores del mercado estadounidense parecen estar dispuestos a beneficiarse de la estabilidad de las relaciones entre EE. UU. y China, como la energía, las finanzas y determinadas industrias manufactureras. Esto podría traducirse en una mayor cooperación en el ámbito de la energía verde y el papel clave de China en el procesamiento de materiales para vehículos eléctricos y la producción de baterías, así como en una menor vacilación en los flujos transfronterizos de capital, así como un comercio con menores riesgos de sanciones o prohibiciones. En general, creemos que la relajación de las tensiones ofrece oportunidades para restaurar las carteras en inversiones relacionadas, lo que podría desbloquear oportunidades infravaloradas.



INFORMACIÓN LEGAL IMPORTANTE

Estos materiales reflejan el análisis y las opiniones de los autores en las fechas de publicación indicadas, y pueden diferir de las opiniones de otros gestores de carteras, equipos de inversión o plataformas de Franklin Templeton Investments. Su finalidad es satisfacer el interés general únicamente, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico ni tributario.

Los enlaces pueden llevarle a páginas web o medios de terceros directamente o a través de nuevas ventanas del navegador. Le instamos a examinar las políticas de privacidad, seguridad, condiciones de uso y otras aplicables de cada página que visite. Las páginas web, software y materiales de terceros las utiliza usted bajo su propia responsabilidad. Franklin Templeton Investments (FTI) no controla ni asume, avala o acepta responsabilidad por el contenido, herramientas, productos o servicios (incluido cualquier software, enlaces, publicidad, opiniones o comentarios) disponibles en sitios web o software de terceros o a través de ellos.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son las opiniones personales expresadas por el gestor de inversiones y su finalidad es meramente informativa y de interés general, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico o tributario. La información facilitada en este material se suministra a la fecha de su publicación y puede cambiar sin aviso previo y no es un análisis completo de cada hecho material en relación con cualquier país, mercado regional o inversión. El uso de la información contenida en cualquier publicación de este sitio queda a la entera discreción del lector.

CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas comerciales propiedad de CFA Institute.