CIO VIEWS
COLABORADORES

Sonal Desai, Ph.D.
Chief Investment Officer,
Franklin Templeton Fixed Income
Las preocupaciones por la inflación se han convertido en el tema principal; una lástima, porque me gustaba bastante estar al margen de la opinión general. Actualmente, existe un creciente consenso con respecto a la probabilidad de que la inflación pase a niveles más saludables a medida que la economía se reabra; resulta aún más interesante que el riesgo de un drástico aumento de la inflación se haya convertido en el tema principal de un acalorado debate público.
Irónicamente, esto ocurre en parte porque las preocupaciones por la inflación se han descartado por completo durante mucho tiempo. Muchos economistas y participantes del mercado afirman desde hace tiempo que la inflación ha desaparecido por motivos estructurales, lo que ha hecho que la deflación sea la única preocupación posible. Su mantra ha sido que independientemente de las medidas que tomen los responsables políticos, la inflación no volverá a subir a niveles excesivamente altos.
Estamos a punto de descubrirlo, porque esta convicción ha allanado el camino para la propuesta de un paquete fiscal en EE. UU. tan amplio que ha hecho reflexionar incluso a algunos antiguos defensores de los grandes estímulos fiscales.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés. En líneas generales, el inversor recibe una remuneración más alta por asumir un mayor grado de riesgo crediticio. Los bonos de alto rendimiento conllevan un mayor riesgo de impago y volatilidad de precios comparado con otros bonos de alta calidad y bonos del Estado estadounidenses. Además, estos bonos pueden experimentar oscilaciones de precios bruscas y repentinas que afectarán al valor de su inversión. Los préstamos de interés variable y valores de deuda suelen calificarse por debajo de investment grade. Invertir en préstamos de interés variable y valores de deuda mejor remunerados con calificación más baja entraña un mayor riesgo de impago, lo que podría ocasionar una pérdida de capital; este riesgo puede verse acentuado en periodos de ralentización económica. Los intereses devengados en préstamos de interés variable cambian con las variaciones de los tipos de interés predominantes en el mercado. Por lo tanto, aunque los préstamos de este tipo ofrecen unos ingresos financieros más altos cuando los tipos de interés suben, también generarán menos rendimientos cuando los tipos bajan. Las variaciones de la solvencia financiera del emisor de un bono o de su calificación crediticia pueden afectar a su valor. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados financieros. Las estrategias gestionadas de manera activa podrían sufrir pérdidas si la opinión del gestor de inversiones sobre los mercados, los tipos de interés o el atractivo, los valores relativos, la liquidez o las posibles revalorizaciones de determinadas inversiones realizadas en una cartera resulta incorrecta. No puede garantizarse que las técnicas o las decisiones de inversión del gestor de inversiones vayan a generar los resultados deseados.
