COLABORADORES

Stephen Dover, CFA
Chief Investment Strategist
Head of Franklin Templeton Institute

Lawrence Hatheway
Global Investment Strategist
Franklin Templeton Institute

Mohieddine (Dino) Kronfol
CIO, Global Sukuk and MENA Fixed Income
Franklin Templeton Fixed Income

Bassel Khatoun
Senior Managing Director, Head of Research
Portfolio Manager
Templeton Global Investments
En la madrugada del 27 al 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos coordinados en Irán en el marco de la operación «Furia Épica». El mensaje explícito del presidente Trump sobre el cambio de régimen hace que aumenten las probabilidades de que nos encontremos ante una campaña a largo plazo y no ante un choque contenido. Para los mercados el factor decisivo es si la escalada se mantiene en el ámbito militar o se traslada a la energía y altera la logística, lo que supondría una mayor prima de riesgo (y más persistente).
- La falta de consenso sobre qué sucederá con Irán tras la caída de la República Islámica constituye una verdadera complicación. A pesar de que aumente la presión sobre el régimen, no existe una coalición que la suceda que cuente con una legitimidad clara y generalizada, lo que aumenta la probabilidad de una fragmentación y de que existan lagunas de gobernanza (hipótesis que temen los agentes de la región, al estilo de lo sucedido en Iraq).
- Efecto de primera ronda: encarecimiento del petróleo y el gas. La repercusión inmediata es el aumento de los precios del crudo y del gas natural, sin olvidar el gas natural licuado (GNL). Catar posee la tercera mayor capacidad de exportación de GNL del mundo y aproximadamente el 20 % del comercio mundial de este gas pasa por el Estrecho de Ormuz (sobre todo el exportado por ese país), lo que hace que el riesgo para el transporte marítimo incida en el mercado gasístico al mismo nivel que en el petrolífero.
- El estrecho de Ormuz es un punto crítico para la economía mundial. El cierre por completo de este estrecho conlleva un riesgo existencial para Teherán, aunque Irán todavía puede recurrir al hostigamiento, las confiscaciones, los drones o la presión cibernética o indirecta para mantener alta la prima de riesgo. En 2024, el flujo a través del estrecho de Ormuz en promedio fue de unos 20 millones de barriles diarios (aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos derivados del petróleo), por lo que incluso una disrupción parcial (ralentización del tránsito, desvíos o confiscaciones) hace que la prima de riesgo se encarezca mucho antes de que se produzca una escasez física. (Fuente: Administración de Información Energética de EE. UU.)
- Los gastos de transporte ya reflejan cambios, acelerados por las aseguradoras. Las aseguradoras están remitiendo avisos de cancelación y modificando las tarifas de la cobertura del riesgo de guerra en el Golfo; las subidas de las que se ha tenido constancia suponen un aumento de aproximadamente el 50 % en algunos trayectos, y en anteriores escaladas estos han ascendido aproximadamente un 60 % en rutas clave. Así es como se reduce la «oferta efectiva» sin que los pozos dejen de producir.
- Aumenta el riesgo de contagio a la región. Los ataques de Irán como represalia por toda la región (incluidas las bases militares en el Golfo) aumentan las probabilidades de que los vecinos árabes se vean arrastrados al conflicto, lo que involuntariamente lo amplía y dificulta la desescalada.
- Repercusiones entre activos: primero la prima de riesgo y luego las variables fundamentales. La reacción inicial del mercado ante un acontecimiento así normalmente sería un descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro y de las acciones, lo que sería principalmente un reajuste de precios por prima de riesgo. Los efectos en la actividad o los beneficios pueden ser retardados y desiguales. No está garantizado cómo se comportará el dólar estadounidense; el oro suele verse beneficiado, mientras que el bitcoin se ha comportado como un activo de riesgo (es decir, ha caído en consonancia con la renta variable), lo que refuerza la idea de que no suele ser una cobertura o un elemento diversificador fiable ante las tensiones geopolíticas.
- Los mercados suelen entender que el impacto es a corto plazo (aún no es el momento de aprovechar la caída esperando el repunte). Históricamente, los acontecimientos geopolíticos suelen provocar un aumento inicial de las primas de riesgo antes de que los inversores lleguen a la conclusión de que el efecto sobre los beneficios agregados es moderado. Todavía no diríamos que este es claramente el momento de comprar ante la caída (buy the dip), ya que la duración, la dinámica entre envíos y seguros y cómo concluya la situación es más importante que el primer titular.
- La dimensión china y por qué esto no altera su cálculo respecto a Taiwán. China tiene un papel destacado en lo que sucede en Irán (los flujos de petróleo, la imposición de sanciones y la geopolítica de cambio de régimen y los precios de la energía), aunque es poco probable que las decisiones de Pekín respecto a Taiwán cambien únicamente porque los Estados Unidos estén ocupados en otra región. Los cálculos de China con respecto a Taiwán se basan en su propio «tablero» estratégico, no en el oportunismo derivado de un conflicto externo aislado.
- Repercusión en la inversión. A corto plazo, nos inclinamos por la beta de la energía y los beneficiados por la dinámica entre transporte y los seguros (reajustes de precios del transporte de mercancías debido al riesgo derivado de la guerra) y la defensa, al tiempo que mantenemos la cautela respecto a la exposición a los mercados emergentes que dependen de las importaciones de energía y los ciclos sensibles al combustible y la logística (compañías aéreas y determinadas empresas del sector industrial). Como protección, tenemos preferencia por las estructuras alcistas o de volatilidad del petróleo y la exposición selectiva al oro, en detrimento de las posiciones cortas generalizadas en bolsa; la realidad del transporte y los seguros condicionará lo que suceda en mayor medida que el nuevo ciclo.
Actualizaremos esta reflexión rápida a medida que evolucione la situación. Además, para el lunes 2 de marzo hemos organizado un seminario web con expertos para analizar este conflicto.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital.
Los valores de renta variable están sujetos a fluctuaciones de precio y a la posible pérdida del capital principal.
Los valores de renta fija conllevan riesgos de tipos de interés, de crédito, de inflación y de reinversión, así como de posible pérdida de capital. A medida que suben los tipos de interés, el valor de los títulos de renta fija disminuye.
Las inversiones internacionales están sujetas a riesgos especiales, entre los que se incluyen el riesgo de fluctuaciones cambiarias y de incertidumbre social, económica y política, los cuales podrían hacer que aumente la volatilidad. Estos riesgos son más acentuados en los mercados emergentes.
WF: 9094408
